Quiero comenzar este Blog compartiendo algo de mi historia personal, el camino de cómo llegué al Coaching. Mi intención es transmitir de manera sincera y honesta lo que pienso y poder ayudar a otras personas a que encuentren, igual que yo, una vía para apreciar más la vida.

Tanto el Coaching como el Budismo, tienen la propiedad de ser medios hábiles para que las personas encuentren por si mismos un camino y las soluciones a los problemas que enfrentan en sus vidas. El Budismo habla esencialmente de experiencia —la práctica es el camino— y cada uno debe experimentar por sí mismo, equivocarse, levantarse, aprender, darse cuenta, “despertar”. Esto es lo maravilloso y la gran similitud entre Budismo y Coaching. El coach está para ayudar al coachee, al cliente, a que reflexione profundamente, a que tome conciencia de sus creencias, de sus hábitos, de sus pensamientos, de sus limitaciones, de sus miedos… y partiendo de este conocimiento o toma de conciencia, pueda abrir caminos que lo lleven a conquistar espacios, a lanzarse a explorar mundos inexplorados y sólo soñados.

Para qué escribimos

Stefan Zweig, autor al que descubrí hace no muchos años, se ha convertido en uno de mis escritores favoritos; no he encontrado a nadie que hable con tanta lucidez y belleza de las emociones humanas. En uno de sus libros, decía que es muy importante para el escritor ser consciente de su intención al escribir, averiguar el para qué escribe. Pues bien, yo lo hago para difundir esta profesión maravillosa que es el Coaching y pretendo que esto sirva par poder acompañar a mucha gente en su proceso de vida. También escribo para reflexionar, profundizar y, para poner de relieve lo que Budismo y Coaching tienen en común. Escribo para aprender y para eliminar esa vergüenza (o incapacidad o limitación) que nos impide expresar lo que realmente somos aquí y ahora, en este mismo instante. Todos somos un gran milagro, como muy bien dice mi maestro; estar en esta vida como seres humanos es una gran oportunidad, que muchas veces desapreciamos.

Budismo y trabajo

En el año 2006 decidí definitivamente comprometerme con la práctica del budismo zen con la gran suerte de haber encontrado a un gran maestro perteneciente a un linaje que se remonta hasta el mismísimo Buda, el maestro Tesshin Sanderson. Había estado practicando la meditación desde muy joven, pero de manera poco constante, con algunos espacios grandes de vacío, pero la mecha de la práctica estaba encendida desde que leí aquel precioso libro de Herman Hesse, Sidharta. Esta obra me tocó muy profundamente y se puede decir que hubo un Insight, un darse cuenta, una pequeña chispa que me llevo a este punto del que hablo. Tenía 15 o 16 años y estaba pasando por una época de sufrimiento y desesperación, leerlo me aportó una gran esperanza. Recuerdo que me emocioné, que rompí a llorar, una mezcla de alegría, esperanza, de sentir que todo lo que me estaba pasando tenía solución.

Uno de los senderos del Óctuple Sendero que Buda nos enseño como práctica para alcanzar el despertar, concretamente el que se refiere al Recto medio de vida (samma ajiva) habla de esto, de vivir con una mentalidad de servicio, de dar, de ayudar a los demás. Realmente en cualquier profesión se puede realizar esta práctica, pero el Coaching es un regalo, un medio maravilloso para poder caminar por este sendero.
Por esa época, me empapaba de mucha literatura budista y llegó a mis manos un libro de Michael Carroll que hablaba de Coaching, “Awake at work” (Estar despierto en el trabajo). En ese momento me di cuenta de que quizás había encontrado esa profesión que estaba buscando. Comencé a investigar y a medida que lo hacía me iba dando cuenta de lo intrínsecamente que iban ligados estos principios y las enseñanzas budistas.

Coaching; un camino profesional.

Estaba trabajando en una multinacional de telecomunicaciones. El tiempo en la empresa estaba tocando a su fin y había tomado la decisión de dejarla, aprovechando un ERE muy ventajoso que me permitiría dar un giro en mi vida profesional y dedicar mi esfuerzo en la dirección que interiormente sentía debía hacerlo. Tenía muy claro que este tiempo iba a dedicarlo a una profesión en la que pudiera ayudar a los demás. Quizás pueda parecer una intención un tanto presuntuosa, pero no es mas que uno de los votos a los que como budista estoy comprometido.

Recuerdo mi primer día en la escuela de Coaching, nos dieron un libro de citas para que escogiéramos aquellas que mas nos gustaban y sorprendentemente la mayoría eran citas budistas. Os podéis imaginar mi alegría al descubrir que había encontrado aquello que estaba buscando y que sigo practicando a día de hoy, el Coaching, e intuir que ambos caminos enfocaban en una misma dirección.

Y aquí llegamos, a definir lo que es el Coaching para mí, el Coaching con mayúsculas, el Coaching que está para ayudar a las personas a que sean conscientes de sus necesidades, objetivos, retos, limitaciones, de todo aquello que nos impide lograr una vida mas plena.
El Coach es un espejo fiel, que no juzga, que brinda a su cliente preguntas para que éste pueda profundizar en su reflexión en su toma de consciencia. El coach acompaña en el viaje; es como el maestro zen que señala la Luna, salvando las diferencias claro está.

El Coaching (la práctica de acompañar) es el medio para ayudar a otros a que encuentren su camino, el Budismo (la práctica de estar despierto) es la práctica que me permite estar presente en mis sesiones, estar solamente con y para la otra persona. Me ayuda a estar concentrado, a escuchar con todo mi ser y desde esta escucha poder preguntar, dar feedback, en definitiva, poder ayudar.

En Budismo hablamos de los Paramitas —las virtudes o sabidurías— y la primera de ellas es Dana, la Generosidad, el dar. Esa actitud de servicio que un líder necesita practicar. Esa es la actitud que un coach debe cuidar.

Da el primer paso

Mis sesiones de coaching son lo que mas valoro a día de hoy, son una fuente enorme de aprendizaje y una gran fuente de satisfacción. Te animo a que si sientes que ha llegado el momento en tu vida de transitar un nuevo camino, des los primeros pasos; lo pruebes y puedas mejorar tus relaciones, la confianza en ti mismo y en los demás.

El Coaching te ayudará a aprender a mejorar tu comunicación, a brillar, a mejorar tu autoestima. Te ayudará a saber qué es lo que realmente quieres ser, e ir a por ello sin la menor duda ni miedos infundados. Estarás acompañado, al menos durante un tiempo, en este camino que es la vida.

Te animo a tener un primer contacto si:
— Sientes que ha llegado el momento en tu vida de transitar un nuevo camino.
— Te falta confianza en ti mismo para afrontar los cambios que sientes necesitas efectuar en tu vida.
— Quieres mejorar tus habilidades de liderazgo, comunicación, trabajo en equipo.
— Te sientes inseguro en tus relaciones profesionales/personales
— Necesitas dar un salto e impulsar tu vida profesional a otro nivel.
— etc
Para ello te ofrezco una primera sesión gratuita. Puedes reservarla escribiéndome o llamándome.

2 comentarios
  1. Carmen Romero
    Carmen Romero Dice:

    Estoy encantada de ver esta mezcla tan humana que haces, utilizar el coaching desde una filosofia budista lo encuentro enriquecedor, dar apoyo, ayudar a visualizar tu propio mapa mental desde el amor, es digno de gratitud, te felicito¡¡

    Responder

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